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Las conservas: los alimentos más versátiles

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Si hay algún alimento imprescindible en cualquier cocina este es, sin duda alguna, la lata de conservas. Ya sea para una buena planificación del menú semanal o para sacarnos de un apuro, hacer un buen acopio de conservas para nuestra despensa es básico si queremos perder demasiado tiempo en la cocina y atender otras tareas de nuestro ajetreado día a día. ¿A quién no le ha salvado la cena más de una vez esa lata de conservas que llevaba un tiempo olvidada en nuestra despensa?

Y es que, una de las mayores ventajas de los alimentos en conserva es su durabilidad. Una vez comprados, no tenemos que estar pendientes de su fecha de caducidad o de consumo preferente, pues son productos que, gracias a sus condiciones de conservación, suelen durar muchos años en perfecto estado. Y esa tranquilidad, hoy en día que solemos ir estresados y con multitud de cosas en la cabeza, es de agradecer.

La importancia de elegir conservas de calidad

Las conservas no son solamente un buen apaño para cuando no tenemos tiempo de cocinar. Si los productos en conserva que adquirimos son de calidad, se convertirán en nuestro mejor aliado pues, no solo no se resentirá el sabor de nuestros platos, sino que conseguiremos que sean realmente exquisitos, a la vez que saludables.

Por ejemplo, adquirir un buen tomate frito en conserva es imprescindible si queremos asegurarnos de que nuestras recetas cuenten con una base de calidad sobre la que desarrollar nuestra imaginación culinaria o simplemente para que las recetas más sencillas, como un arroz a la cubana, consigan los mejores resultados, pues una materia prima de calidad es siempre lo que marca la diferencia.

Lo mismo sucede con otro de los ingredientes básicos de la cocina, como es la cebolla. Tener una buena reserva de cebolla frita en conserva de calidad hará las delicias de los paladares más exigentes y estará siempre a punto para ser utilizada en cualquier receta, tanto en el caso de quedarnos sin ellas como de querer ahorrarnos el tiempo de su preparación.

Mejor sin conservantes

Uno de los mayores beneficios de las conservas es que estos productos mantienen intactas sus nutrientes. Los alimentos se introducen en conserva en el momento óptimo, cuando mantienen intactas todas sus propiedades nutricionales. Pero para que un alimento en conserva mantenga sus propiedades beneficiosas sin aportar ingredientes perjudiciales a quien lo consuma es fundamental que esté libre de conservantes.

Muy a menudo se añaden a las conservas aditivos alimentarios con la intención de minimizar todavía más el deterioro del producto y alargar más aún su fecha de consumo, conservantes que en muchas ocasiones son sustancias químicas que es preferible evitar. La buena noticia es que, realmente, estos conservantes y antioxidantes no son necesarios en una conserva herméticamente cerrada y esterilizada a altas temperaturas, como bien lo demuestran algunas marcas de productos gourmet que no los usan, pues será capaz de conservarse en buen estado casi indefinidamente, hasta que dejemos entrar aire en su interior.

Un invento de gran éxito

Ha llovido mucho desde que, hace dos siglos, Nicolás Appert revolucionara la manera de consumir alimentos con su novedoso procedimiento para conservar los alimentos. Hoy en día, la lata de conserva puede encontrarse en cualquier despensa, pero lejos queda ya esa costumbre de nuestras abuelas en la que se hacía acopio de frutas y hortalizas para hacer tomate en conserva o mermelada de ciruelas, llenando las alacenas de botes y tarros para ir gastándolos durante todo el año.
Mientras nos animamos a retomar esta bonita tradición, hoy en día tenemos la suerte de poder encontrar productos con esa misma calidad sin necesidad de emplear en ello nuestro tiempo gracias a la venta online. Solamente a un clic y sin salir de casa.